Un saludo a todos, esta vez mi reflexión va en torno a la familia, esta institución tan antigua como tan actual, a la que hay que cuidar y valorar, ella debe ser siempre motivo de nuestros desvelos, cuidados y acciones concretas, porque ella es el mejor tesoro (Papa Francisco), es el patrimonio de la humanidad (Papa Benedicto), escuela del más rico humanismo (GS 52).

Vocación: La voz de la Iglesia por medio de nuestros obispos reunidos en la XIV asamblea general ordinaria del año 2015, tocaron el siguiente tema: La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Este es un título bastante sugerente, donde hay términos que van más allá de un concepto, porque representa un don y una tarea, no solamente a los padres sino a toda la familia: padres e hijos, cada uno con su rol.

Hay muchas familias que responden muy bien a esta vocación y misión, a pesar de sus angustias y preocupaciones, responden con gratuidad y con amor a todos los desafíos, retos de esta sociedad post moderna que tanto daño está haciendo a la familia, como también otras tendencias e ideologías que constituyen una amenaza a aquella institución que es el núcleo, célula de la sociedad, donde se puede percibir que si la familia anda mal, lógicamente la sociedad también.

Dios vino a este mundo a través de una familia que tenía el corazón abierto al amor, a la vida, a la luz, a la verdad (Papa Francisco a las familias. Filadelfia 2015). De ahí que la familia es sujeto-no objeto- imprescindible de evangelización, porque una familia evangelizada, se convierte en evangelizadora.

Misión: Dentro de la misión que corresponde a la familia, está la educación en la fe de sus hijos, una tarea inherente, indelegable, ya en Aparecida 2007 los obispos del CELAM, nos recordaban que “los padres de familia son los primeros catequistas de sus hijos” (Aparecida 202), En el sínodo de la familia se ratificó “la primera escuela de educación es la familia. Los padres son los primeros educadores y testigos de la fe para sus hijos” (Sínodo sobre la familia 67) hagamos eco de esto y promovamos este principio que nunca debe perder actualidad y vigencia, esto ayudará a que la familia no se desestabilice, que esté firme, cimentada sobre el Evangelio, sobre la roca viva que es Cristo Jesús. El reto en el que todos estamos involucrados es el anuncio del “Evangelio de la familia” de modo ininterrumpido, esto constituye verdaderamente una buena noticia.

Todas las familias deberían conformar un verdadero hogar es decir, un espacio para ser y para crecer en espiritualidad, en fe, en virtud, en humanismo; el hogar es un lugar de encuentro, donde se comparten experiencias inolvidables;  hay una bonita poesía que dice que con dinero puedo comprar una casa pero no un hogar, y eso es evidente, cuando vemos grandes mansiones, hermosas fachadas de casas construidas con gusto, bien puestas, pero las relaciones familiares: filiales, paternales, esponsales, rotas, sin sentido, sin vida, sin amor.

A los padres les corresponde libremente, el derecho de tutelar y garantizar el tipo de educación que quieren dar a sus hijos, según sus creencias y en condiciones accesibles y de calidad” (Sínodo sobre la familia 66). Hay que promover una educación en la afectividad, la empatía, el compromiso, esto ayuda a crecer y a madurar, allí en la familia se cosecha lo que se siembra, por ejemplo si siembras ternura eso mismo cosecharás, en el discurso del Papa Francisco el día de la inauguración de su pontificado decía que la ternura no es una actitud o un valor de los débiles sino de los fuertes.

Conclusiones:

Es necesario y urgente una educación cristiana en familia, y el método de la transmisión de la fe de padres a hijos, no cambia en el tiempo, sino que, debe adaptarse a las circunstancias y contextos actuales, por medio de procesos, estrategias, habilidades de familia, estilos positivos de vida que constituyen un camino de santificación: “Oración personal y familiar; escucha de la Palabra; testimonio de la caridad” (Sínodo sobre los desafíos pastorales de la familia 2014. n 134).

 Damián Vargas Vásquez

Pastoral de catequesis Loja