Nueva Evangelización y catequesis.

Nos encontramos en un contexto cultural nuevo, donde ha quedado inadecuado el modelo catequístico tradicional (el modelo de los catecismos, iniciado con los catecismos del siglo XVI). A esta nueva realidad, corresponde un nuevo paradigma de la catequesis.

En este momento histórico, la Iglesia ha escogido la expresión nueva evangelización, para indicar su actitud y modo de situarse en el mundo y de anunciar el Evangelio, a nuestra pastoral ordinaria lo que le hace falta es sembrar y cultivar, porque la fe y el Evangelio no podemos suponerlo, sino proponerlo, no es algo que es obvio, o dado por supuesto, hay que inculcarlo, promoverlo.

Hay que pasar de una catequesis de iniciación en el caso de los niños, para prepararlos a recibir los sacramentos, a una catequesis catecumenal de jóvenes y adultos orientado a una iniciación en la vida cristiana a través de los sacramentos. Esta formación o educación en la fe está enfocada a ser continua y permanente, no solo parcial, a veces reducida a una “hora clase” esta experiencia de fe está encuadrada en lo que dice el Directorio General para la Catequesis (DGC) “La concepción del catecumenado bautismal, como proceso formativo y verdadera escuela de fe, ofrece a la catequesis pos bautismal una dinámica y unas notas cualificantes: la intensidad e integridad de la formación; su carácter gradual, con etapas definidas; su conexión con ritos, símbolos y signos, especialmente bíblicos y litúrgicos; una constante referencia a la comunidad cristiana” (n. 91).

Una vía adecuada en el proceso de formación catequística es la vía del testimonio que es una forma de enseñanza que no es solo con la palabra sino con la vida misma que está llena de actitudes, impulsos, motivaciones, estrategias, destrezas y habilidades, o en palabras del Papa Francisco, la catequesis es una tarea laboriosa. Estos tres cambios de perspectiva: Kerigmática (misionera); Mistagógica (iniciática); y testimonial, en la formación de los catequistas, deben fundirse y articularse en estas dos dimensiones: el catequista como educador en la fe y el catequista como agente evangelizador.

Por medio de estas orientaciones lo que se quiere conseguir es que el catequista tenga una fe adulta, sólida, auténtica y también que sea un comunicador de esta fe que es lo propio de este ministerio, claro todo esto fusionado con la parte espiritual que es un ingrediente esencial en este proceso de formación, para no caer en una formación superficial que suena a frustración.

El sentido común nos dice que lo esencial es tener un fundamento bíblico teológico que nos permita dar razón de nuestra esperanza a todo aquel que nos la pida, como dice el apóstol San Pedro; y junto a esto, las cuatro columnas de la catequesis: el credo; Los sacramentos; Los mandamientos y el Padre Nuestro que está muy bien compendiado en el Catecismo de la Iglesia católica. La actitud del tutor o formador de catequistas ha de ser la del mismo Cristo, de cercanía, de confianza y misericordia como cuando Jesús les decía a los discípulos de Emaús: De que iban discutiendo por el camino, y allí, se puso a enseñarles toda la historia de la salvación a través de una catequesis confidencial.

Desde esta perspectiva, presentamos cuatro competencias específicas en esta tarea de formar catequistas teniendo en cuenta estos ámbitos:

  1. Área Bíblico-teológica
  2. Área cultural
  3. Área pedagógica-didáctica
  4. Área espiritual.

Lo que hay que evitar:

  • Una catequesis reduccionista que se limita a un modelo escolar y ex positivo
  • Una catequesis memorista
  • Una catequesis doctrinal
  • Una catequesis de fin de semana
  • Una catequesis sacramental

Lo que hay que procurar:

  • Una catequesis de acompañamiento
  • Una catequesis transformadora
  • Una catequesis vivencial
  • Una catequesis evangelizadora
  • Una catequesis de salida

Tratamos de pasar de una catequesis de escuela donde se escucha, se aprende de memoria, se repite, a una catequesis de laboratorio o participativa, donde juntos se aprende, es un trabajo en equipo, dinámico, innovador, creativo, motivante, donde hay reciprocidad, estamos hablando de una catequesis afectiva y efectiva: “aprender haciendo”.

Catequesis y nueva evangelización se integran debido a que hay que evangelizar a través de la catequesis.

P. Damián Vargas Vásquez

Pastoral de catequesis Loja.