Avisos
El voluntariado de San Vicente de Paúl, conjuntamente con el Padre Capellan llevan a cabo su plan de pastoral en el Hospital Isidro Ayora cuyos ejes a trabajar son los del plan de pastoral dados por la Diócesis de Loja. Read more...
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Monseñor Hugolino Cerasuolo Stacey, guayaquileño de ascendencia italiana e inglesa, párroco de San Antonio de Padua, siempre fue apegado al servicio religioso. Una vocación que empezó a muy temprana edad.   

Llegó a Loja un 22 de mayo de 1985, para ser posesionado como Obispo de la ciudad Mariana siete días después, de allí pasaron 22 años al servicio de ésta Diócesis, donde colaboró en establecer el seminario de Loja, la nueva casa episcopal y promulgó a nivel nacional la devoción a la Virgen de El Cisne, por ser inmensamente mariano y por su amor incondicional a la “Churonita”.

Su labor no terminó, cuando cumplió los 75 años de edad y pidió la renuncia a su cargo, de acuerdo al Código del Derecho Canónico, en el que indica que un obispo que ha cumplido esta edad debe presentar la renuncia ante la Santa Sede, sino más bien continuó al servicio de Dios y al trabajo con la comunidad.

Ha sido párroco en Prosperina, Durán y Mapasingue, a Urdesa norte llegó hace un poco más de una década,  donde trabajó incansablemente presidiendo  misas diarias, confesiones, atención a los fieles y oración personal  por su santidad.

Su trabajo en beneficio de los más necesitados, ha sido inspiración de reportajes donde se destaca su labor, en alguna oportunidad pudo manifestar, “Ser pastor no es saber muchas cosas, es saber ser humano”.

Monseñor Hugolino Cerasuolo Stacey,  aún se encuentra en estado crítico de salud en una clínica de la ciudad de Guayaquil, a la cual ingresó el lunes en la mañana, tras una caída sufrida en la parroquia donde venía prestando sus servicios espirituales.

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