Avisos
El voluntariado de San Vicente de Paúl, conjuntamente con el Padre Capellan llevan a cabo su plan de pastoral en el Hospital Isidro Ayora cuyos ejes a trabajar son los del plan de pastoral dados por la Diócesis de Loja. Read more...
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La República del Ecuador, el 25 de marzo de 1874, fue el primer país en el mundo que se consagró oficialmente al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María. Esto se hizo en la Presidencia del Doctor Gabriel García Moreno.

De acuerdo al padre Sócrates Chinchay, de la Vicaría de Educación de la Diócesis de Loja, esta consagración tiene gran significado, porque es la unión de  nuestro corazón humano al corazón santo de Jesús y ese vínculo, tiene un sentido de unidad entre humano y divino, “de este valor inmenso debemos estar conscientes porque recibimos la protección de Dios a través de su hijo Jesucristo”.

Además señaló que en este mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, en todas las instituciones educativas, tanto maestros, como padres e hijos deben concienciar en su entorno, sobre  “el valor de fe y el propósito de seguir amando a Dios a través de su Hijo, sin descartar el amor grandioso que la Santísima Virgen María nos tiene”.

El padre Sócrates, también dijo que este compromiso de concientización debe ir acompañado, de la remembranza del momento mismo de la consagración, para vivirla a plenitud, esto implica que al ofrecernos a Dios “libre y voluntariamente, debemos vivir como nos lo pide que lo hagamos”.

“No debemos olvidar la perseverancia, en ese ofrecimiento que le hacemos a Dios al consagrarnos, para que no se debilite nuestra fe, que no quede solo en un papel o en palabras, debemos siempre estar en continua comunión con ÉL. Finalmente no olvidemos orar por los demás, por el mundo, por la Iglesia, dejemos de ser individualistas, en el solo pensar en nosotros o en nuestras cosas, salgamos de esa posesión humana y vamos mirando la realidad de las otras personas y oremos por ellas”, agregó.

Recordemos las promesas que hizo Jesús a Santa Margarita, y por medio de ella a todos los devotos de su Sagrado Corazón:

  1. Les daré todas las gracias necesarias a su estado.
  2. Pondré paz en sus familias.
  3. Les consolaré en sus penas.
  4. Seré su refugio seguro durante la vida, y, sobre todo, en la hora de la muerte.
  5. Derramaré abundantes bendiciones sobre todas sus empresas.
  6. Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón sea expuesta y venerada.
  7. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el Océano infinito de la misericordia.
  8. Las almas tibias se volverán fervorosas.
  9. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
  10. Daré a los sacerdotes el talento de mover los corazones más empedernidos.
  11. Las personas que propaguen esta devoción tendrán su nombre escrito en mi Corazón, y jamás será borrado de El.
  12. Les prometo en el exceso de mi misericordia, que mi amor todopoderoso concederá a todos aquellos que comulgaren por nueve primeros viernes consecutivos, la gracia de la perseverancia final; no morirán sin mi gracia, ni sin la recepción de los santos sacramentos. Mi Corazón será su seguro refugio en aquel momento supremo.

     Las condiciones para ganar esta gracia son tres:

  1. Recibir la Sagrada Comunión durante nueve primeros viernes de mes de forma consecutiva y sin ninguna interrupción.
  2. Tener la intención de honrar al Sagrado Corazón de Jesús y de alcanzar la perseverancia final.
  3. Ofrecer cada Sagrada Comunión como un acto de expiación por las ofensas cometidas contra el Santísimo Sacramento.

La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese Corazón se abrieron las puertas del Cielo.

La Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se celebra el viernes posterior al segundo domingo de Pentecostés

 

 

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