𝐄𝐬𝐭𝐫𝐞𝐧𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐩𝐫𝐨𝐠𝐫𝐚𝐦𝐚 𝐫𝐚𝐝𝐢𝐚𝐥 “𝟗𝟎 𝐌𝐈𝐍𝐔𝐓𝐎𝐒 𝐉𝐔𝐍𝐓𝐎 𝐀𝐋 𝐏𝐀𝐃𝐑𝐄 𝐄𝐃𝐈𝐋𝐁𝐄𝐑𝐓𝐎”.

La mañana de este martes 20 de octubre, se estrenó el programa “𝟗𝟎 𝐌𝐈𝐍𝐔𝐓𝐎𝐒 𝐉𝐔𝐍𝐓𝐎 𝐀𝐋 𝐏𝐀𝐃𝐑𝐄 𝐄𝐃𝐈𝐋𝐁𝐄𝐑𝐓𝐎”, conducido por el padre Edilberto Viñamagua.

𝐀 𝟏𝟑 𝐝í𝐚𝐬 𝐝𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐜𝐥𝐮𝐢𝐫 𝐥𝐚 𝐣𝐨𝐫𝐧𝐚𝐝𝐚 𝐝𝐞 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐥 𝐟𝐢𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐚𝐛𝐨𝐫𝐭𝐨

Desde el pasado miércoles 23 de septiembre, Loja vive la campaña internacional “40 Días por la Vid”, una jornada de oración - ayuno, integración comunitaria y vigilia pacífica, para alcanzar un único propósito, acabar con la cultura de muerte como...

𝐈𝐧𝐢𝐜𝐢𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐀ñ𝐨 𝐅𝐨𝐫𝐦𝐚𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐒𝐞𝐦𝐢𝐧𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐌𝐚𝐲𝐨𝐫 𝐑𝐞𝐢𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐄𝐥 𝐂𝐢𝐬𝐧𝐞 𝟐𝟎𝟐𝟎-𝟐𝟎𝟐𝟏

El seminario mayor “Reina de El Cisne”, realizó en días anteriores la inauguración del nuevo año académico.

𝐑𝐞𝐦𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐣𝐮𝐧𝐭𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐃𝐎𝐌𝐔𝐍𝐃 𝟐𝟎𝟐𝟎

Este mes de Octubre para la Iglesia es el mes de las misiones por excelencia y una de las jornadas más representativas es el 𝐃𝐎𝐌𝐔𝐍𝐃 que es el Domingo Mundial de las Misiones, día en el que toda la Iglesia reza y colabora económicamente en favor de...
 

 Santa Rita de Casia no tuvo una vida fácil, fue una hija obediente y esposa fiel, pero era maltratada por su esposo y vio morir a sus hijos; sin embargo, gracias a su amor a Jesús logró la conversión del marido y ahora es conocida como la “santa de lo imposible” y Patrona de los necesitados. Su fiesta se celebra el 22 de mayo.

Santa Rita nació en 1381 en Italia en una época de conquistas, rebeliones y corrupción. Ella y sus padres fueron analfabetos, pero Dios le concedió a la Santa la gracia de leer. Quiso ser religiosa, pero sus padres le escogieron un esposo y ella aceptó obediente.

 

Su esposo tenía malas juntas, era bebedor, mujeriego y la golpeaba, pero Santa Rita se mantuvo fiel y en oración. Tuvieron dos gemelos que tenían el mismo temperamento del papá. Tras 20 años de casados el esposo se convirtió, Rita lo perdonó y juntos se acercaron más a la vida de fe. Un día él no llegó a casa y lo encontraron asesinado.

Los hijos juraron vengar la muerte de su padre y la pena de Santa Rita aumentó más. Ni sus súplicas los hacían desistir. La afligida mamá rogó al Señor que salvara a sus hijos y que tomara sus vidas antes de que se condenaran con un pecado mortal. Así ambos padecieron una terrible enfermedad y antes de morir perdonaron a los asesinos.

Más adelante, Santa Rita quiso ingresar con las hermanas agustinas pero no fue fácil porque había estado casada y por la sombría muerte de su esposo. Ella se puso en oración y cierta noche oyó que la llamaban tres veces por su nombre. Abrió la puerta y se encontró con San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista, de quien ella era muy devota.

Ellos le pidieron que los siga y después de recorrer las calles sintió que la elevaban en el aire y la empujaban suavemente hacia Casia hasta encontrarse arriba del Monasterio de Santa María Magdalena. Allí cayó en éxtasis y cuando volvió en sí estaba dentro del Monasterio y las monjas agustinas no pudieron negarle más el ingreso a la comunidad.

Hizo su profesión religiosa ese mismo año (1417) y fue puesta a prueba con duras pruebas por las superioras. Santa Rita recibió los estigmas y las marcas de la corona de espinas en la cabeza. A diferencia de otros santos con este don, las llagas en ella olían a podrido y tuvo que vivir aislada durante muchos años.

Después de una grave y dolorosa enfermedad partió a la Casa del Padre en 1457. La herida de espina en su frente desapareció y en su lugar quedó una mancha roja como un rubí que tenía deliciosa fragancia. Su cuerpo permanece incorrupto.  

 

ACIPRENSA