Avisos
El voluntariado de San Vicente de Paúl,  conjuntamente con el Padre Capellan llevan a cabo su plan de pastoral en el Hospital Isidro Ayora cuyos ejes a trabajar son los del plan de pastoral dados por la Diócesis de Loja. Read more...
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El voluntariado de San Vicente de Paúl, conjuntamente con el Padre Capellan llevan a cabo su plan de pastoral en el Hospital Isidro Ayora cuyos ejes a trabajar son los del plan de pastoral dados por la Diócesis de Loja. Read more...
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“UN AÑO COMPLICADO”

Quemamos un año y en esa hoguera pusimos los días vividos, hayan sido alegres o tristes; nuestras ilusiones y también nuestras desesperanzas, lo que logramos o aquellas cosas que se quedaron en meros propósitos durante el 2017.

Nos hemos abrazado deseándonos un “Feliz Año”. Sí, es lo que queremos. Todos queremos un Año 2018 colmado de bendiciones y felicidad.

Siempre digo que el gran riesgo al empezar un año es que todo lo que queremos o nos deseamos, se quede en propósitos pero que no se logren hacer realidad.

¿Qué nos falta para que se hagan realidad esos propósitos? Quizás nos falta decisión, trabajo, esfuerzo y constancia. Esto es lo que más debemos pedir en este año que estamos comenzando con gran ilusión. 

¿Cómo vamos a vivir este año 2018? ¿Queremos un año sin complicaciones? ¿Buscamos no complicarnos la vida aunque ello conlleve una falta de compromiso de nuestra parte? 

Corremos el riesgo de ver solamente nuestra realidad o muchas veces ver únicamente la pantalla de nuestro teléfono, de la Tablet o de la computadora. Nos alejamos de la realidad y no nos sentimos llamados a ser constructores de un mundo nuevo.

Estamos llamados a tomar contacto con la vida, con las vidas concretas de todos los que están a nuestro lado o pasan por nuestras vidas. Debemos “complicarnos” la vida para ser portadores de vida, de una vida auténtica a los demás. 

Hay realidades que nos golpean fuertemente, que no nos pueden dejar indiferentes sino que exigen una postura clara y decidida.

Nos debemos “complicar” la vida en la defensa de la vida, de toda vida, desde su nacimiento hasta su muerte natural. Debemos “complicarnos” en la defensa de la familia frente a las ideologías que quieren destruirla y pretenden manipularla. Debemos “complicarnos” la vida ante la violencia que vivimos a diario, ante tanta muerte, ante los abusos de todo tipo. Debemos “complicar” nuestra vida en el compromiso por el más débil, por el pobre, por el “descartado” de nuestra sociedad, sea niño, joven o anciano.

Ante todo esto debemos “complicarnos” y debemos involucrarnos. Y esta es la invitación que les hago a todos al comenzar este 2018. Seamos portadores de vida y seamos constructores de paz. Seamos portadores de la luz de Cristo a todos.

Tomo las palabras del Papa Francisco dirigidas a los jóvenes pero que nos vienen bien a todos y de manera particular son palabras que nos ayudan a levantarnos ante la violencia vivida en los últimos tiempos en Loja: “Ante los conflictos y situaciones violentas, la solución no es vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror, sino que la respuesta a este mundo en guerra y en violencia tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión”

“UN AÑO COMPLICADO”

Quemamos un año y en esa hoguera pusimos los días vividos, hayan sido alegres o tristes; nuestras ilusiones y también nuestras desesperanzas, lo que logramos o aquellas cosas que se quedaron en meros propósitos durante el 2017.

Nos hemos abrazado deseándonos un “Feliz Año”. Sí, es lo que queremos. Todos queremos un Año 2018 colmado de bendiciones y felicidad.

Siempre digo que el gran riesgo al empezar un año es que todo lo que queremos o nos deseamos, se quede en propósitos pero que no se logren hacer realidad.

¿Qué nos falta para que se hagan realidad esos propósitos? Quizás nos falta decisión, trabajo, esfuerzo y constancia. Esto es lo que más debemos pedir en este año que estamos comenzando con gran ilusión. 

¿Cómo vamos a vivir este año 2018? ¿Queremos un año sin complicaciones? ¿Buscamos no complicarnos la vida aunque ello conlleve una falta de compromiso de nuestra parte? 
Corremos el riesgo de ver solamente nuestra realidad o muchas veces ver únicamente la pantalla de nuestro teléfono, de la Tablet o de la computadora. Nos alejamos de la realidad y no nos sentimos llamados a ser constructores de un mundo nuevo.

Estamos llamados a tomar contacto con la vida, con las vidas concretas de todos los que están a nuestro lado o pasan por nuestras vidas. Debemos “complicarnos” la vida para ser portadores de vida, de una vida auténtica a los demás. 

Hay realidades que nos golpean fuertemente, que no nos pueden dejar indiferentes sino que exigen una postura clara y decidida.

Nos debemos “complicar” la vida en la defensa de la vida, de toda vida, desde su nacimiento hasta su muerte natural. Debemos “complicarnos” en la defensa de la familia frente a las ideologías que quieren destruirla y pretenden manipularla. Debemos “complicarnos” la vida ante la violencia que vivimos a diario, ante tanta muerte, ante los abusos de todo tipo. Debemos “complicar” nuestra vida en el compromiso por el más débil, por el pobre, por el “descartado” de nuestra sociedad, sea niño, joven o anciano.

Ante todo esto debemos “complicarnos” y debemos involucrarnos. Y esta es la invitación que les hago a todos al comenzar este 2018. Seamos portadores de vida y seamos constructores de paz. Seamos portadores de la luz de Cristo a todos.

Tomo las palabras del Papa Francisco dirigidas a los jóvenes pero que nos vienen bien a todos y de manera particular son palabras que nos ayudan a levantarnos ante la violencia vivida en los últimos tiempos en Loja: “Ante los conflictos y situaciones violentas, la solución no es vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror, sino que la respuesta a este mundo en guerra y en violencia tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión”

Creemos queridos hermanos estos lazos de hermandad, de fraternidad y de comunión. Comencemos por nuestras familias, que ellas sean constructoras de vida en el amor. Que cada comunidad parroquial se construya desde la fe, el amor y el compromiso.

Hoy más que nunca seamos una Iglesia Diocesana en salida. Sí, dejemos a un lado nuestras comodidades, nuestros egoísmos, nuestra soberbia, nuestra indiferencia y salgamos a encontrarnos con el hermano. Construyamos esos lazos que nos unen como auténticos hermanos. Seamos esa Iglesia portadora de la ternura de Dios para todos y de un amor lleno de Misericordia, pues creemos en el Dios de la Misericordia.

Pero para todo ello, debemos realmente “complicarnos”. Por eso les comparto aquí la siguiente oración de J.M. de Palazuelo:

¡Complícame, Señor!

Señor, al comenzar un nuevo año, te pido que me compliques la vida

-ya, ya sé que soy lo bastante complicado-

Sin embargo… bueno, “yo te lo digo, Señor, espero no arrepentirme”

Señor, complica mi vida mediocre, 

cambia el butacón en el que he convertido vida 

en un trampolín lleno de oportunidades y retos.

Señor, complica mi vida egoísta, 

cambia “el yo, después yo y finalmente yo”… 

por la aparición de ellos, de tus hijos, mis hermanos

Señor, complica vi vida cumplimentera, 

cambia el quedar bien, el cumplir y mentir… 

por una vida auténtica, por cumplir de corazón.

Señor, complica mi vida de indecisiones y excusas, 

cambia “el no lo sé, todavía es pronto, no me complico”… 

por el convencimiento de que a tu lado nada es imposible.

Señor, complica mi vida de odios y rencores, 

cambia “el que me la hace, me la paga”… 

por la buena noticia de la otra mejilla.

Señor, al comenzar este nuevo año, te pido que compliques mi vida, 

que deje atrás mis miedos, mediocridades y seguridades 

y apueste, decidido y apasionadamente, por Ti, por tu Reino.

Les deseo un año “complicado”, en el sentido que le hemos dado a esta palabra. Caminemos este año con el Señor y bajo la protección de nuestra Madre, la Virgen de El Cisne. Caminemos mirando hacia el hermano, caminemos con los brazos abiertos y el corazón lleno de misericordia. Bendiciones a todos en este 2018.

Unidos en el Señor de la Vida

+ Alfredo José Espinoza Mateus, sdb

Obispo de Loja

Foro por el día Internacional de la Mujer