“𝐍𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐭𝐚𝐦𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐧𝐬𝐚𝐫 𝐬𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐦á𝐬 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐞𝐫 𝐞𝐥 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐲 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐉𝐞𝐬ú𝐬 𝐞𝐧 𝐬𝐮 𝐒𝐚𝐠𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐂𝐨𝐫𝐚𝐳ó𝐧, 𝐩𝐚𝐬𝐚𝐫 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐦𝐮𝐧𝐝𝐨 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐛𝐢𝐞𝐧”: 𝐌𝐨𝐧𝐬. 𝐖𝐚𝐥𝐭𝐞𝐫 𝐇𝐞𝐫𝐚𝐬, 𝐨𝐟𝐦.

Tras la celebración dominical del Corpus Christi, la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús es la siguiente fecha del calendario litúrgico por conmemorar. Esta festividad siempre se celebra el viernes posterior al segundo domingo de Pentecostés,...

𝐄𝐥 𝟏𝟒 𝐝𝐞 𝐣𝐮𝐧𝐢𝐨 𝐚𝐫𝐫𝐚𝐧𝐜𝐚 𝐞𝐥 𝐈 𝐂𝐨𝐧𝐠𝐫𝐞𝐬𝐨 𝐋𝐚𝐮𝐝𝐚𝐭𝐨 𝐒í

Con el propósito de “analizar, discutir y comprometerse en el cuidado de la Casa Común”, la Pastoral Social Cáritas Zona Sur (Cuenca, Azogues, Machala, Loja y Zamora) con el apoyo de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), desde el lunes...

𝐂𝐨𝐧𝐨𝐳𝐜𝐚 𝐦á𝐬 𝐝𝐞𝐭𝐚𝐥𝐥𝐞𝐬 𝐝𝐞𝐭𝐫á𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐥𝐨𝐫 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚ñ𝐚𝐫á 𝐚 𝐥𝐚 𝐕𝐢𝐫𝐠𝐞𝐧 𝐝𝐞 𝐄𝐥 𝐂𝐢𝐬𝐧𝐞 𝐞𝐧 𝐬𝐮 𝐩𝐞𝐫𝐞𝐠𝐫𝐢𝐧𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐚 𝐋𝐨𝐣𝐚.

El cierre del mes Mariano en el Santuario Nacional de El Cisne, el pasado 31 de mayo, se caracterizó por un detalle en particular. Monseñor Walter Heras Segarra, ofm., entregó una rosa de plata, “como gesto de gratitud” a la “Churonita”, para “que...

𝐂á𝐫𝐢𝐭𝐚𝐬 𝐙𝐨𝐧𝐚 𝐒𝐮𝐫, 𝐨𝐫𝐠𝐚𝐧𝐢𝐳𝐚 𝐈 𝐂𝐨𝐧𝐠𝐫𝐞𝐬𝐨 𝐋𝐚𝐮𝐝𝐚𝐭𝐨 𝐒í, 𝐞𝐥 𝐜𝐮𝐢𝐝𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐂𝐚𝐬𝐚 𝐂𝐨𝐦ú𝐧

El próximo 18 de junio, se cumple el sexto aniversario de haber recibido el llamado a cuidar y proteger nuestra “Casa Común”, a través de la Carta Encíclica “Laudato Sí”, por ello la Pastoral Social Cáritas Zona Sur (Cuenca, Azogues, Machala, Loja...
 

 Santa Rita de Casia no tuvo una vida fácil, fue una hija obediente y esposa fiel, pero era maltratada por su esposo y vio morir a sus hijos; sin embargo, gracias a su amor a Jesús logró la conversión del marido y ahora es conocida como la “santa de lo imposible” y Patrona de los necesitados. Su fiesta se celebra el 22 de mayo.

Santa Rita nació en 1381 en Italia en una época de conquistas, rebeliones y corrupción. Ella y sus padres fueron analfabetos, pero Dios le concedió a la Santa la gracia de leer. Quiso ser religiosa, pero sus padres le escogieron un esposo y ella aceptó obediente.

 

Su esposo tenía malas juntas, era bebedor, mujeriego y la golpeaba, pero Santa Rita se mantuvo fiel y en oración. Tuvieron dos gemelos que tenían el mismo temperamento del papá. Tras 20 años de casados el esposo se convirtió, Rita lo perdonó y juntos se acercaron más a la vida de fe. Un día él no llegó a casa y lo encontraron asesinado.

Los hijos juraron vengar la muerte de su padre y la pena de Santa Rita aumentó más. Ni sus súplicas los hacían desistir. La afligida mamá rogó al Señor que salvara a sus hijos y que tomara sus vidas antes de que se condenaran con un pecado mortal. Así ambos padecieron una terrible enfermedad y antes de morir perdonaron a los asesinos.

Más adelante, Santa Rita quiso ingresar con las hermanas agustinas pero no fue fácil porque había estado casada y por la sombría muerte de su esposo. Ella se puso en oración y cierta noche oyó que la llamaban tres veces por su nombre. Abrió la puerta y se encontró con San Agustín, San Nicolás de Tolentino y San Juan el Bautista, de quien ella era muy devota.

Ellos le pidieron que los siga y después de recorrer las calles sintió que la elevaban en el aire y la empujaban suavemente hacia Casia hasta encontrarse arriba del Monasterio de Santa María Magdalena. Allí cayó en éxtasis y cuando volvió en sí estaba dentro del Monasterio y las monjas agustinas no pudieron negarle más el ingreso a la comunidad.

Hizo su profesión religiosa ese mismo año (1417) y fue puesta a prueba con duras pruebas por las superioras. Santa Rita recibió los estigmas y las marcas de la corona de espinas en la cabeza. A diferencia de otros santos con este don, las llagas en ella olían a podrido y tuvo que vivir aislada durante muchos años.

Después de una grave y dolorosa enfermedad partió a la Casa del Padre en 1457. La herida de espina en su frente desapareció y en su lugar quedó una mancha roja como un rubí que tenía deliciosa fragancia. Su cuerpo permanece incorrupto.  

 

ACIPRENSA